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LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS 
Especialista en cine experimentalFrédéric Temps 
UNCOORDINATED STATES

En los últimos 7 años, la sección "Labo" del Festival Internacional del Cortometraje Clermont-Ferrand se ha convertido en uno de los mejores barómetros mundiales para tomar la temperatura de las nuevas corrientes y de las nuevas orientaciones cinematográficas.

Durante mucho tiempo a la zaga del Festival de Rotterdam, con su puntera e impecable programación, la selección competitiva del "Labo" de Clermont-Ferrand ha conseguido alcanzar a su primo del norte, con una cuidadosa y equilibrada selección de agitadoras películas y sutiles experimentaciones. Vivero de cineastas en ciernes o de artistas contemporáneos interesados en el uso de nuevos soportes (vídeo, cámaras fotográficas digitales, experimentos químicos y reutilización de todo tipo de archivos), su selección anual no debe no obstante ser el árbol que esconde el bosque.

Frente a una decena de obras sorprendentes, impresionantes o magníficas, ¡cuántos falsos vídeos de artistas mediocres y realizadores presuntuosos sin ambición real! Desde ese punto de vista, el "Labo" y, en particular, las películas "videográficas" que en él se exhiben, se enmarcan dentro de una misma realidad mundial cinematográfica, la de una gigantesca industria divida en tres categorías: los seguidores, los presuntuosos y los innovadores. En esta última categoría encontramos precisamente en el "Labo" 2008 algunas de sus más preciadas joyas.

En su película "Plot point" (Premio Especial del Jurado), el cineasta belga Nicolas Provost se reapropia, con la ayuda de un acertado montaje y de un sonido angustioso (el Score de Elliot Goldenthal para la película de Michael Mann "Heat"), las llaves del thriller paranoico, tan apreciado en Hollywood, plantando el decorado de una sociedad americana a la defensiva, generadora de forma alienada e inconsciente de un auténtico estado policial.

Recurriendo abiertamente a las mismas fórmulas que Provost (música dramática, montaje nervioso), el inglés Osbert Parker reconstruye, en su película "Yours truly" (Premio Canal+), la trama de una película negra de los años 40, utilizando cortes y extractos de películas de Hollywood. El resultado es no obstante menos impresionante que el trabajo realizado en 2003 por el austriaco Virgil Widrich en su fabuloso "Fast film".

Variación, es el tema hábilmente planteado en la película "The bohemian rhapsody project", o la muy libre adaptación de una canción del grupo Queen por el cineasta de Singapur Tzu Nyen Ho.

Siguiendo al pie de la letra el texto cantado por Freddy Mercury, Tzu establece una parodia de juicio ante el Tribunal Supremo de Singapur y ofrece una turbadora versión del texto original.

En su película "Who by water", el neoyorquino Bill Morrison prosigue su exploración arqueológica de los archivos primitivos americanos, con el fin de rescribir una historia (¿su historia?), la de una América profundamente amnésica de su pasado y de sus fundamentos. Divirtiéndose con la deterioración de las imágenes, mientras que algunos especialistas se esfuerzan precisamente en limitar dicha desaparición química, y burlándose, con la paciencia de un entomólogo, de todas las subastas tecnológicas, Morrison construye desde hace veinte años una obra asombrosa y con una fuerza sin igual.

Una de las mayores sorpresas de esta selección sigue siendo indiscutiblemente el tercer cortometraje del inglés Martin Radich, "Dog's mercury".

Como una prolongación inesperada del "Gummo" de Harmony Korine, este "Chou de chien" muestra con rostro conmovedor a todos los marginados de una civilización occidental que desprecia a sus poblaciones desfavorecidas. Aparentando defender una clara y abierta voluntad de existir o de ser simplemente respetados. Esa "venganza" irreverente es también la de la película vasca "Hezurbeltzak, una fosa común" de Izibene Oñederra.

Al amparo de una animación abstracta, la cineasta se permite recurrir al blasfemo, extremadamente simbólico, de pervertir al pobre Mickey Mouse, durante un coitus interruptus de lo más perverso, hasta hacer ruborizar a su adorada Daisy. Una sonada bofetada a los iconos.

Anacrónico y sin embargo cercano a todos esos fulgores, el trabajo experimental del alemán Thorsten Fleisch reúne, una vez más, todas esas energías en el atinadamente denominado "Energie!".

A partir de una hoja de papel fotográfico expuesta a una descarga eléctrica de 30.000 voltios, el "químico" cineasta, uno de los más talentosos de su generación, nos somete a una breve pero intensa fuerza hipnótica que nos lava de bienes y males.

Después de todo, ahí reside quizás la fuerza del "Labo": arrastrarnos a un torbellino de viñetas y visiones más o menos abstractas, más o menos frágiles, pero llenas de inventiva y de esperanza, empujándonos a una nueva lectura de las imágenes.

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