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LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS 
CineastaBorja Cobeaga 
LA IDEA DEL MILLÓN

"El regador regado" de los hermanos Lumière está considerada la primera película de ficción de la Historia del Cine. En ella, un niño se acerca a hurtadillas a un jardinero que riega las plantas con una manguera. Sin que el "regador" le vea, el chaval pisa el tubo de la manguera. El agua deja de salir y el jardinero, extrañado, mira por el agujero. En ese momento el chaval suelta el pie y un gran chorro empapa la cara del hombre. Éste sale enfurecido en pos del pícaro muchacho y cuando lo alcanza, moja al chaval como venganza.

Un chiste clásico. Hoy lo llamaríamos sketch. La anécdota dura poco más de 45 segundos pero imagínense que, con el mismo argumento, los mismos elementos y los mismos personajes, la película se desarrollase en 102 minutos. Sería absurdo, ¿verdad? Durante media hora veríamos al jardinero regar. En el minuto 31 aparecería el chaval en plano, deslizándose lentamente hasta llegar al centro de la imagen para pisar la manguera. Ya estamos en el minuto 60. El jardinero tardaría 10 minutos en darse cuenta de que el agua no sale. En el minuto 80 el "regador" miraría por el agujero de la manguera. Estaría mirándolo 5 minutos hasta que el chaval suelta el pie y llegamos a un largo clímax con agua saliendo a borbotones hacia la cara del jardinero. La moraleja (el "donde las dan, las toman" en que el "regador regado" moja al travieso chico) se resolvería en el minuto 102.

Los cortometrajes existen porque hay historias que no se deben contar en 3 horas o una hora y media, sino que sólo necesitan 10 o 20 minutos. Puede que el cortometraje sea el campo de pruebas de cineastas en ciernes o el recurso de aquellos que no tienen suficiente financiación para un largometraje, pero por encima de todo eso está el hecho de que hay ideas que deben contarse con brevedad.

Esa capacidad de síntesis que siempre sale a colación hablando del corto (y debería reivindicarse más en el terreno del largo: a la mayoría de las pelis les sobra duración, no me digan que no) encuentra su máxima expresión en el mundo de la tira única de cómic. Si uno se fija en maestros como Sempé, Topor, El Roto o Quino encontrará que en una sola viñeta se cuenta el planteamiento, nudo y desenlace de una historia. Para mí, la historieta de dibujo único es el formato más parecido al cortometraje: una idea claramente expuesta, que sugiere un comienzo y un final (quizás elípticos pero presentes en el dibujo) y que sobre todo refleja un concepto, que puede ser una acción, un sentimiento o un deseo.

Los largos están hechos con muchas ideas. En ellos hay que mantener el interés durante bastante tiempo y se deben guardar para el espectador algunas sorpresas para que no se aburra. Los cortos suelen contener dos, tres, cuatro... pero los mejores parten de una única idea, un gran concepto que se puede resumir en una línea. Cuando a alguien se le ocurre una idea de estas características tiene la sensación de que le ha tocado la lotería. Y reza para que en el tránsito a la pantalla no la fastidie ni la corrompa. Esto es algo que un película larga no tiene a su alcance: ese golpe que puede producir un cortometraje con "una idea del millón".

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